Irresistibles aromas grasientos
Científicos de la Universidad de Leeds explican por qué gustan tanto las patatas fritas
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Anna Solana | 13/02/2009 | Actualizada a las 01:09h | Gente y TV
Nada es lo que parece. Las patatas bañadas en aceite no huelen a fritanga. En realidad, desprenden un aroma casi indescriptible mezcla de sirope de caramelo, cacao, queso, cebolla y hasta flores. Y, al parecer, eso es lo que las convierte en uno de los platos preferidos de los ingleses.
PALABRAS CLAVE
Leeds, Universidad, Inglaterra
Así lo afirman unos investigadores de la Universidad de Leeds (Inglaterra), que acaban de publicar un estudio para el Potato Council (Consejo de la Patata), en el marco de la semana dedicada al tubérculo, que demuestra por qué las patatas fritas son irresistibles.
Para el director del estudio, el doctor Graham Clayton, del Departamento de Ciencias de la Alimentación, el aroma de este plato típico es como "un perfume fino con diferentes combinaciones que pueden adecuarse a cada persona y cada momento."
La esencia de la patata con aceite es más compleja de lo que se podría pensar, insiste Clayton. En su fórmula se mezclan tres efluvios básicos que pueden producir hasta nueve notas aromáticas diferentes. La más increíble, sin duda, la de tabla de planchar.
Para llegar a esta sorprendente conclusión, el equipo de Clayton hizo acopio de patatas fritas con diferentes grados de cocción y separó e identificó sus componentes mediante la cromatografía de gases y la espectrometría de masas.
Los científicos descubrieron así que las patatas fritas dos veces tienen una mayor complejidad aromática si cabe, que incluye flores. Vaya, como los aromas terciarios o de crianza en el vino.
De hecho, para Clayton, "es posible que estos descubrimientos hagan que las patatas sean tratadas como el vino en el futuro", y que los aficionados describan elocuentemente su plato preferido como si estuvieran haciendo una cata.
Por ahora, los voluntarios que tomaron parte en el experimento sólo estuvieron de acuerdo en que la porción perfecta de patatas fritas se come con sal, vinagre y tomate. Y, para algunos, si es posible, sin tenedor y en la cama.
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